En varias ocasiones se ha especulado con una posible fusión de los circuitos
ATP y
WTA en un único organismo que agrupe a todos los tenistas profesionales y ofrezca soluciones conjuntas. Aunque una gran parte de los torneos se disputan de forma combinada —tanto a nivel ATP como WTA—, los premios en metálico difieren y las organizaciones están separadas, hombres por un lado y mujeres por otro.
Por el momento, ambas instituciones no parecen cerca de lograr una fusión —al menos en 2025—, pese a ser una idea que se ha barajado en los últimos años, y a que informes han señalado reuniones entre la
ATP y la
WTA considerando una posible combinación entre ambas instituciones.
La CEO de la
WTA, Portia Archer, abordó el tema en
CNBC Sport hace unos meses, donde comentó que la fusión sería positiva para todas las partes, especialmente para los consumidores de tenis. “Creo que si podemos salir al mercado y posicionarnos para captar patrocinios, o para adquirir derechos de medios o de retransmisión, o para adquirir derechos de datos —hacerlo con esos activos comerciales combinados, de modo que estemos vendiendo tenis y esos compradores no tengan que elegir entre Coco (Gauff) o Carlos (Alcaraz)— es algo estupendo. Y creo que eso es muy, muy saludable para el deporte. Así que esa es una parte.”
Desde los acuerdos de medios, la equiparación de premios y la posibilidad de organizar todos los eventos bajo una misma organización, todo hace pensar que el camino lógico es contar con una única asociación de tenis profesional que supervise los eventos masculinos y femeninos.
La confirmación oficial del retraso llegó mediante una breve comunicación conjunta de los organismos rectores, que ofreció pocos avances concretos o plazos revisados.
En una declaración remitida a
Front Office Sports, las organizaciones trataron de mantener una fachada de continuidad, aunque la brevedad del mensaje sugiere que el estancamiento es significativo. Este desarrollo contrasta de forma marcada con las proyecciones confiadas realizadas hace solo unos meses, cuando ejecutivos habían calificado el acuerdo como en el “umbral” de completarse. “La
WTA y la
ATP han acordado continuar nuestras conversaciones en el nuevo año respecto a una posible empresa comercial conjunta. No hay más novedades por el momento.”
Disparidades financieras y reparto de ingresos
El principal punto de fricción en las negociaciones sigue siendo la valoración de los respectivos circuitos y cómo se repartirían los ingresos futuros en una entidad combinada. Las disparidades financieras entre los circuitos son marcadas, lo que genera fricciones sobre la propuesta de reparto accionario. Según las declaraciones de impuestos presentadas recientemente para el ejercicio fiscal 2024, la
ATP reportó ingresos de $293 millones, generando un sólido superávit de $52 millones. En contraste, la
WTA reportó ingresos de $142.6 millones —menos de la mitad del circuito masculino— y operó con un déficit de $4.9 millones.
Estas cifras han envalentonado a la
ATP a exigir una participación dominante en cualquier empresa conjunta, con fuentes que indican que las discusiones iniciales se plantearon en torno a un reparto de ingresos 80-20 a favor del circuito masculino. Esta brecha de valoración es un punto de gran fricción para la
WTA, que sostiene que una fusión debe reflejar el valor combinado de los eventos más importantes del deporte, donde las audiencias suelen ser comparables. Los críticos del reparto desigual subrayan que los activos más valiosos del tenis —los Grand Slams y los Masters 1000 combinados— derivan su valor de la presencia de ambos circuitos, lo que sugiere que la ratio propuesta infravalora el tenis femenino.
Complejidades estructurales y nuevo liderazgo
Más allá de lo financiero, la incompatibilidad estructural de ambas organizaciones supone un obstáculo significativo para la integración. La
WTA ya ha consolidado sus derechos comerciales en una división específica, WTA Ventures, vendiendo un 20 por ciento a CVC Capital Partners en 2023 por $150 millones.
Esta participación existente de capital privado añade una capa de complejidad a cualquier fusión, ya que los intereses de CVC deben alinearse con una nueva entidad conjunta. Por el contrario, los derechos de la
ATP están fragmentados en múltiples compartimentos, con unidades separadas que gestionan las retransmisiones de Masters 1000, otros derechos de medios y datos, lo que dificulta diseñar una consolidación limpia.