La venta de entradas para Wimbledon 2024 ya ha comenzado y ha registrado una enorme demanda por parte de los aficionados.
La competición, que es el único gran torneo que se disputa sobre hierba, es una de las más antiguas de la historia del tenis y comenzó hace 146 años.
Según el último informe, en un nuevo giro de los acontecimientos, las autoridades de Wimbledon, que solían realizar votaciones por correo durante décadas, ahora recurrieron al correo electrónico, donde invitaban a los aficionados a mostrar su interés en las votaciones del próximo año.
"Las solicitudes para participar en la votación pública de Wimbledon se aceptarán durante un periodo de 15 días, desde hoy, martes 26 de septiembre, hasta las 23.59 hora peninsular española del martes 10 de octubre. Todos los solicitantes deberán registrarse en una cuenta gratuita de Wimbledon para poder participar en la votación", rezaba el correo electrónico.
No es sorprendente que haya habido una gran respuesta a esa invitación. La iniciativa también está en consonancia con el esfuerzo de las autoridades por digitalizar la venta de entradas de Wimbledon para garantizar que no puedan transferirse a otras personas.
El informe indica además que en noviembre se comunicará el resultado a los candidatos que hayan superado la votación.
Este año, el torneo fue seguido por millones de personas en la pantalla y más de medio millón en la pista.
En la categoría individual masculina, el joven tenista español y actual número dos del mundo, Carlos Alcaraz, se impuso en una emocionante final a cinco sets al actual número uno del mundo y legendaria estrella del tenis serbio, Novak Djokovic, con un marcador de 1-6, 7-6(6), 6-1, 3-6, 6-4 para levantar su segundo título de Grand Slam.
En la categoría individual femenina, la checa Marketa Vondrousova sorprendió en la final a la tunecina Ons Jabeur, favorita del público, en sets corridos, con parciales de 6-4 y 6-4, alzándose así con su primer título de Grand Slam.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.