Esta fue la segunda victoria del día para el jugador argentino en la que es su tercera participación en el UTS. Antes de este choque en el Süwag Energie Arena, había derrotado por 3-0 a Gael Monfils, con lo que completó una jornada perfecta en el torneo.
El UTS difiere de los torneos de la ATP en muchos aspectos, ya que el formato se asemeja más a un concurso que a un torneo. Los jugadores se enfrentan en cuartos, y el primero que llegue a tres cuartos gana el partido. Tampoco hay partidos en el UTS, sino que los jugadores van acumulando puntos y sacan dos puntos cada uno, y el que más puntos tenga al final gana el cuarto.
Schwartzman empezó fuerte en el UTS, ganando los dos primeros cuartos 14-10, 16-13. Sin embargo, Rublev, número 6 del mundo, contraatacó con fuerza en el tercer cuarto, ganando 16 de los 23 puntos con los que intentó darle la vuelta al partido. Por un momento, pareció que lo conseguía, ya que ganó el tercer parcial por 16-7 y forzó el partido decisivo.
El evento también tiene la ventaja añadida de las cartas UTS. Cada jugador comienza el cuarto con dos de ellas: una que puede hacer que sus ganadores cuenten por tres puntos y otra que obliga a su oponente a servir y volear. La tarjeta "robar saque" también permite a los jugadores sacar cuatro veces seguidas.
Fue en el cuarto parcial cuando Schwartzman optó por utilizar su tarjeta de tres puntos UTS para ayudarle a construir una ventaja de 15-8. Aunque Rublev remontó de nuevo hasta ponerse 13-15, no fue suficiente para derrotar al jugador de 31 años.
Tras el partido, Schwartzman admitió que había sido un año difícil y que estaba contento de ganar partidos ahora: "Perdí un cuarto, pero incluso en ése me sentí muy bien, así que fue un día muy bueno para mí", dijo. "Este año no ha sido el mejor. Este tipo de victorias son importantes para mí, cada victoria ahora mismo es muy importante para mí".
Periodista y escritor en tenisaldia.es, donde tengo la suerte de trabajar junto a un extraordinario equipo de compañeros de diferentes lugares del mundo, y aprender cada día para ser mejor profesional. Como le dijo Apollo Creed a Rocky Balboa, 'No hay ningún mañana'. Desde que vi esa película intento aplicar esa frase como una valiosa lección de vida. Nacido y criado en las calles de Madrid, España, donde crecí viendo la pasión de Nadal, la elegancia de Federer y la determinación de Djokovic, y a los tres pelearse por ser el mejor tenista de la historia del tenis masculino, y a Serena Williams convertirse en una de las deportistas más grandes de todos los tiempos ¿qué más se necesita para amar este deporte?