Andrey Rublev consiguió superar a Alejandro Davidovich Fokina en el Madrid Open y vuelve a unos octavos de final por primera vez desde su polémico episodio en el Torneo de Dubái con un juez de línea. Algo que ha estado a punto de revivir durante este encuentro, esta vez con el árbitro principal, contestando de forma vehemente dos de sus decisiones.
Rublev se impuso por 7-6 y 6-4, pero no sin polémica con el juez de silla durante ambos sets. En la Caja Mágica, por ejemplo, ayer Rafael Nadal echó humo. Un punto que el propio Rublev mencionó durante su primera polémica. Sugirió que los árbitros deberían ser sustituidos por máquinas.
Después de que Rublev expresara su frustración, se anuló el desafío. El ruso se enfureció aún más y corrió rápidamente hacia el árbitro para exponer su caso. Esta vez, el árbitro decidió no conceder el punto y repetirlo, lo que provocó la ira de Rublev. Se trata de otro caso en el que Rublev, conocido por ser uno de los jugadores más simpáticos fuera de la pista, no tiene el mejor carácter dentro de ella. Pero también apunta a los problemas que siguen rodeando a los jueces de línea.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.