Bernard Tomic ha compartido su visión sobre cómo ha cambiado el tenis desde su época dorada, comparando el nivel competitivo de entonces con el actual top-10 mundial. El australiano, que llegó a ser número 17 del mundo en 2016, vivió sus mejores años cuando figuras como Novak Djokovic y Andy Murray dominaban el circuito.
En una entrevista reciente en el pódcast australiano The Changeover, Tomic reconoció el talento de la nueva generación, pero defendió que el nivel de exigencia en su etapa como profesional fue mucho mayor.
“Veo a Sinner, veo a Mensik ganando ayer a Novak [Djokovic] en la final”, comentó Tomic. “Estos chicos le pegan a la bola de forma increíble. Tener ese golpeo tan potente y preciso es una ventaja enorme. Sinner y compañía son auténticos campeones. La manera en la que impactan la pelota es una locura, y su movilidad también”.
A pesar de estos elogios, Tomic cree que el tenis actual no se puede comparar con el de su época, cuando coincidió con leyendas como Roger Federer, Rafael Nadal o el propio Djokovic en su mejor nivel. “Cuando yo estaba entre los 20 primeros, incluso en el top-10, era una época mucho más dura. Federer, Nadal, Djokovic, Murray, todos esos nombres... Berdych, Del Potro. Creo sinceramente que fue la mejor era del tenis”, afirmó.
Tomic alcanzó su mejor clasificación ATP en 2016 como número 17 del mundo
En 2016, cuando alcanzó su mejor clasificación, Djokovic lideraba el ranking ATP, seguido por Murray y Federer. También estaban en lo más alto jugadores como Nadal, Berdych, Ferrer o Nishikori.
“Es cierto que nunca gané un Grand Slam ni estuve realmente cerca, pero jugué en la etapa más exigente del tenis”, añadió. “Perdí muchas veces en octavos, incluso en cuartos de final, contra esos monstruos del circuito: Federer, Nadal, Murray, Berdych... Era realmente complicado”.
Tomic no dudó en establecer comparaciones directas entre generaciones: “El top-10 actual no tiene nada que ver con el de hace diez o quince años. No digo que no sean buenos jugadores, ni mucho menos, pero si algunos de los chicos de ahora tuvieran que medirse a Berdych o Del Potro, el cara a cara sería un 8-2 o 7-3 en su contra, no les iría bien ese emparejamiento. Sabes a lo que me refiero”.
Para concluir, el australiano dejó caer que su carrera pudo haber sido diferente si hubiera competido en otro momento: “Quizá habría alcanzado otra semifinal de Grand Slam si ellos no hubieran estado en ese periodo”.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.