Stan Wawrinka perfila el calendario de su temporada final tras su eliminación en Montecarlo

ATP
lunes, 06 abril 2026 en 23:00
Stan Wawrinka golpea de revés.
Stan Wawrinka cerró su capítulo en Monte Carlo con una derrota en dos sets ante Sebastián Báez, por 7-5, 7-5 en la primera ronda del ATP Masters 1000. A los 41 años, el suizo compite en lo que ha confirmado será su última temporada, marcando la fase final de una carrera con tres títulos de Grand Slam y un ranking máximo de número 3 del mundo.
El campeón de 2014 hizo su última aparición en el Principado, manteniéndose competitivo en un duelo ajustado pese a la despedida prematura. Ambos sets se decidieron por márgenes mínimos, lo que refuerza que Wawrinka sigue rindiendo a un nivel capaz de inquietar a jugadores consolidados, incluso con las crecientes exigencias físicas en esta etapa de su carrera.
Tras el partido, Wawrinka puso el momento en contexto, enfocándose menos en el resultado y más en la oportunidad de competir una vez más en Monte Carlo. Lo describió como “un partido difícil”, pero subrayó que estaba “feliz de haber tenido la oportunidad de jugar aquí por última vez”, destacando la atmósfera y el apoyo del público como elementos centrales de la experiencia.
Más allá del resultado inmediato, el suizo aprovechó la rueda de prensa para esbozar sus planes para el resto de la temporada, confirmando un amplio calendario de despedida. Sin embargo, evitó definir un torneo final, dejando abierta la posibilidad de que el cierre de su carrera dependa de cómo se desarrollen los próximos meses.

Calendario completo confirmado, retirada aún abierta

Wawrinka detalló un calendario estructurado pero flexible para lo que resta de temporada, comenzando en Barcelona y continuando por la gira europea de tierra batida. Su plan incluye probables fases previas en Roma y Ginebra, seguidas de una posible presencia en Roland Garros, antes de pasar a la hierba con Wimbledon como objetivo principal.
“La próxima semana juego en Barcelona, y luego probablemente la previa en Roma y Ginebra. Veré si tengo la oportunidad de jugar Roland Garros”, dijo el ex número 3 del mundo. “Me gustaría jugar en hierba, ojalá Wimbledon. Luego Gstaad, Estoril. Espero jugar el US Open. Veremos si juego algún torneo antes, quizá la previa de Cincinnati o un Challenger. Después veremos. Basilea, seguro. Lyon también.”
El torneo final de su carrera sigue sin decidirse. Aunque Basilea destaca como un cierre lógico por ser su evento de casa, Wawrinka dejó claro que no se ha tomado una decisión definitiva y que se barajan alternativas.
“Es al final de la temporada. Hay una posibilidad, sí. Pero ya veremos. Depende de los torneos que vengan después. El año pasado jugué en Atenas, fue un torneo increíble, me encantó. Así que quizá juegue mi último allí. Veremos.”

Mentalidad competitiva y exigencia física a los 41

Pese al contexto de despedida, Wawrinka rechazó cualquier insinuación de un enfoque menos competitivo. Recalcó que seguir compitiendo exige mantener los mismos estándares internos, con un foco claro en el rendimiento y los resultados más que en la mera participación.
“No planeo nada. Si quiero jugar todo el año, tengo que mantener una mentalidad competitiva. Siempre me exijo al máximo, siempre intento mejorar, ser mejor. Me pongo mucha presión para intentar ganar más partidos.”
Reconoció que sostener este nivel es cada vez más difícil en el día a día, pero encuadró esos retos en una motivación más amplia impulsada por su vínculo con el deporte. “Algunos días y semanas son realmente muy difíciles, pero al final vale la pena. Me apasiona este deporte. Amo lo que hago. Sé que este es mi último año, así que intento dar lo mejor de mí.”

Un legado definido por la progresión más que por el ranking

Al reflexionar sobre su carrera, Wawrinka priorizó la progresión sobre los hitos externos, señalando que sus objetivos nunca se centraron en rankings o títulos, sino en la mejora continua. Su trayectoria —irrumpiendo más tarde que muchos de sus pares y sosteniendo el éxito en varias superficies— encaja con esa filosofía. “Crecí en una granja y soñaba con ser jugador profesional con el único objetivo de dar lo mejor cada día, de empujar mis límites sin barreras.”
Dejó claro que metas tradicionales como el número 1 del mundo o los títulos de Grand Slam no fueron objetivos explícitos al principio, enmarcando su carrera en un desarrollo incremental y la constancia a lo largo del tiempo.
“Nunca me propuse ganar un Grand Slam o ser número uno. Solo quería ser mejor, siempre, y eso es lo que logré en mi carrera”, añadió el jugador de 41 años. “Lo que me importa es el amor por el juego y la pasión que me permitió tener éxito. Mi objetivo siempre ha sido trabajar a largo plazo, desarrollar mi físico y mi tenis.”
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