Quedan dos plazas en las semifinales de Roland Garros para los jugadores de la
mitad inferior del cuadro. El cuarto cabeza de serie, Casper Ruud, y el sexto, Holger Rune
han hecho honor a su favoritismo en cada uno de sus partidos hasta los
cuartos de final, preparando el escenario para una revancha de su encuentro en el Abierto de Francia de 2022.
En aquella
ocasión, se desarrolló un duelo dramático desde el principio, con intensos intercambios
que acabaron con la victoria de Ruud en cuatro sets. Con las emociones a flor de piel, el
noruego consiguió un break crucial contra Rune, que expresó su frustración
gritando a su madre que abandonara el estadio.
Durante el
punto de partido de su encuentro, Rune solicitó una revisión y no estuvo de acuerdo con la decisión del árbitro. Luego procedió a dar un frío apretón de manos en la red a
Ruud, que mostró un gesto de desaprobación sin parecer demasiado impresionado.
Tras la polémica, el jugador danés acusó a su rival de gritarle
puntos en la cara.
"Simplemente
va directo hacia mí y me grita 'JAAAA' directamente a la cara. Puedes animar en
la cancha todo lo que quieras. Pero ese es un estilo muy malo. Ten un poco de respeto", dijo Rune.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.