Jannik Sinner y Stefanos Tsitsipas pelearán por un puesto en la final del Masters 1000 de Montecarlo. El italiano se ha impuesto en cuartos de final a Holger Rune por 6-4, 6-7(6), 6-3 y buscará disputar su primer partido por el título en un torneo de esta categoría sobre tierra batida. Por su parte, el griego ha vencido a Karen Khachanov por 6-4, 6-2 y querrá darse la oportunidad de levantar este trofeo por tercera vez en su carrera tras los conseguidos en 2021 y 2022.
Hasta la fecha, Tsitsipas y Sinner se han enfrentado en 8 ocasiones, con una ventaja de 5-3 para Tsitsipas y de 2-1 para Sinner en tierra batida. Sin embargo, sus dos últimos enfrentamientos fueron victorias para Sinner en el Abierto de Rotterdam 2023 y luego en las Finales ATP.
El joven italiano de 22 años será el gran favorito, tras haber cosechado unos resultados espectaculares últimamente. Ha mejorado su récord de 2024 a 25-1 (46-3 desde el US Open) y ha alcanzado las semifinales de un torneo por quinta vez consecutiva, defendiendo también con éxito los puntos al conseguir semifinales consecutivas en Montecarlo.
En su camino hacia las semifinales, derrotó fácilmente a Sebastian Korda (6-1, 6-2) y a Jan-Lennard Struff (6-4, 6-2). Sin embargo, en cuartos de final, Rune le puso en apuros, demostrando que aún hay maneras de desafiar a Sinner.
Por su parte, Tsitsipas buscará dar la sorpresa en Montecarlo, torneo que ya ganó en 2021 y 2022. El jugador de 25 años está demostrando su buena forma en tierra batida y se encuentra en una semifinal de Masters 1000 por 16ª vez. Pese a un inicio de año titubeante, Tsitsipas ya ha alcanzado su 15ª victoria en 2024.
En su camino en el Monte Carlo Country Club, Tsitsipas superó a Laslo Dejer (6-3, 3-2, ret.), Tomás Martín Etcheverry (6-1, 6-0), Alexander Zverev (7-5, 7-6) y Khachanov.
El griego tiene la posibilidad de volver al Top 10 después de 7 semanas en caso de alcanzar la final, mientras que Sinner tiene garantizado terminar el torneo como número 2 del mundo, aunque cada victoria le acerca más a interrumpir el dominio de Novak Djokovic.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.