Si hubiésemos hecho una encuesta antes del comienzo del Madrid Open 2024, probablemente pocos habrían nombrado a Taylor Fritz y Andrey Rublev como semifinalistas del torneo. Sin embargo, será el caso, y el ganador se clasificará para la final del ATP Masters 1000. El encuentro se disputará el próximo viernes 3 de mayo y aquí os dejamos con la previa de este sorprendente, pero también emocionante, choque.
Antes de llegar a Madrid, Rublev atravesaba un periodo irregular, con tres derrotas consecutivas en primera ronda, incluida la del Masters de Montecarlo, donde era el defensor del título. En las últimas semanas, el ruso parece haber recuperado su habitual estado de confianza para avanzar con buenas victorias en la tierra batida española.
Rublev derrotó a Facundo Bagnis (nº 138), Alejandro Davidovich Fokina (nº 28), Tallon Griekspoor (nº 25) y al bicampeón defensor Carlos Alcaraz (nº 2) con una increíble remontada por el camino.
Fritz está en racha y se encuentra en semifinales de un Masters 1000 sobre tierra batida por segunda vez, tras el torneo de Montecarlo de 2023. Hace una semana, alcanzó la final del BMW Munich Open y tiene un récord de 7-1 en esta superficie esta temporada.
En Madrid, debutó contra Luciano Darderi (nº 60) y luego derrotó a rivales fuertes en la superficie, como los especialistas argentinos en tierra batida Sebastián Báez (nº 19) y Francisco Cerúndolo (nº 22), además de su victoria sobre Hubert Hurkacz (nº 9).
Hasta la fecha, el balance entre ambos jugadores favorece a Frtiz (5-3). El estadounidense ganó su último encuentro en la Laver Cup de 2023, aunque solo se han enfrentado una vez en tierra batida, un partido que ganó Rublev en las semifinales de Montecarlo antes de conseguir su único título de Masters 1000 hasta la fecha.
El único título de Masters 1000 de Fritz llegó en Indian Wells 2022, donde curiosamente ya derrotó a Rublev en semifinales antes de enfrentarse a Rafael Nadal en la final.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.