Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solÃa quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos OlÃmpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
EspecÃficamente en el tenis, caà por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos OlÃmpicos de PekÃn 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en dÃa se ha convertido en mi deporte favorito.