Jannik Sinner empezó desaparecido, parecía su hermano gemelo malo. Pero como número 1 del mundo que es, despertó a tiempo y desplegó su mejor tenis para terminar aplastando a Mackenzie McDonald por 2-6, 6-2, 6-1 y 6-2.
Sinner realiza una impresionante remontada y vence a McDonald
La tensión previa al partido era alta para Sinner, dado que era su primer partido desde la polémica del dopaje, en la que la ITIA le declaró inocente. A pesar de los antecedentes, Sinner pasó apuros al principio, con sólo un 58% de primeros saques y 14 errores no forzados, casi dos por juego.
McDonald (nº 140) aprovechó las dificultades iniciales de Sinner y logró un rápido break en el primer juego. Aunque Sinner igualó la contienda (2-2), siguió fallando con su saque y su devolución. McDonald se aprovechó de ello y logró dos breaks consecutivos para ganar el set por 6-2, con un resultado inesperado en el estadio Arthur Ashe.
El segundo set comenzó de forma nefasta para Sinner, ya que McDonald logró un tercer break consecutivo y se puso por delante. Sin embargo, en el siguiente juego se produjo un momento decisivo: tras 7 'deuces' y cuatro puntos de ruptura, Sinner recuperó la compostura y dio la vuelta al partido.
El jugador de 23 años mejoró notablemente su servicio y redujo el número de errores no forzados, explotando los puntos débiles de McDonald y haciéndose con el control del partido. Sinners logró otras dos roturas en el segundo set y lo cerró con un claro dominio sobre el jugador local (6-2).
La actuación de Sinner quedó patente en el tercer set. Después de que ambos jugadores mantuvieran su servicio 1-1, Sinner ganó los siguientes 5 juegos, concediendo sólo 3 puntos. Cerró el set 6-1, ganando el 78% de los puntos jugados (89% con su saque y 64% con el de McDonald).
El dominio unilateral continuó en el cuarto set. Sinner ganó 13 puntos consecutivos, tomando una ventaja de 4-0 tras dos breaks. McDonald luchó por responder, consiguiendo defender un par de juegos de servicio pero cayendo finalmente por 2-6, 6-2, 6-1 y 6-2.
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.