A pesar de haber realizado la mejor temporada de su carrera y de haber terminado 2023 con una nota estelar, Jannik Sinner aún tiene trabajo por hacer para alcanzar a su rival Carlos Alcaraz, según el entrenador de Sinner, Simone Vagnozzi,
El italiano ganó su primer título de Masters en Toronto el verano pasado, además de derrotar a Alcaraz camino del título en Pekín. Además, el joven de 22 años estaba en plena forma durante las Finales ATP, en las que perdió ante Novak Djokovic en la final. Sin embargo, Sinner se vengó del serbio, derrotándole en individuales y dobles en la Copa Davis, antes de conducir a Italia a un título histórico.
Sinner aún no está al nivel de Alcaraz, dice Vagnozzi
Aunque Sinner ha sido una amenaza en varios Masters e incluso Grand Slams, el italiano aún no ha alcanzado la final de un Major, algo que Alcaraz ha logrado en más de una ocasión. Esta ligera diferencia separa a Sinner de Alcaraz, ya que el entrenador Vagnozzi cree que su pupilo aún tiene margen de mejora.
"Carlos es dos años más joven, pero ya está en un buen punto en muchas cosas", dijo Vagnozzi. "A Jannik aún le queda mucho trabajo por hacer Así que no tomemos a Alcaraz como punto de referencia; tiene que seguir el camino. Suele llegar al final en los torneos y, tarde o temprano, se le presenta la oportunidad.
"Sinner no parte derrotado contra nadie, pero creo que tiene un camino diferente al de Carlos que, a pesar de ser dos años más joven, ya está por delante técnica y físicamente".
No obstante, Vagnozzi opina que Sinner alcanzará al ex número 1 del mundo, y el técnico italiano se muestra optimista de cara a la temporada 2024.
"Aún le queda mucho por hacer y ése es el aspecto positivo", añadió. "Tiene márgenes importantes y, a pesar de ello, está cerca de los cinco primeros del ranking, ha ganado ocho torneos, incluido [un ATP] 1000. Este es el aspecto que nos da más tranquilidad".
Según lo que me cuenta mi madre, incluso antes de cumplir 4 años, solía quedarme completamente embobado delante del televisor viendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.
Desde ese momento, mi interés por el deporte no ha hecho más que crecer sin cesar, hasta que se ha convertido en mi pasión y gran parte de mi vida.
Específicamente en el tenis, caí por completo enamorado cuando vi la final de Wimbledon 2008 entre Rafa Nadal y Roger Federer. Está claro que, como español, Rafa fue de gran ayuda. Después de eso, ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, el Open de Australia 2009 y el resto es historia.
También jugué al tenis durante unos 6 años, y hoy en día se ha convertido en mi deporte favorito.