A diferencia del Masters de Indian Wells a principios de año, donde Taylor Fritz derrotó a Marton Fucsovics, esta vez sobre hierba y en el Open Stuttgart ha sido el húngaro quien se ha impuesto al estadounidense por 6-4 y 7-5.
Fue un enfrentamiento muy interesante entre los dos, ya que su partido anterior fue muy reñido y pudo decantarse para cualquiera de los dos lados. En esta ocasión, Fucsovics, que siempre ha sido un muy buen jugador sobre hierba y que ha encontrado su mejor forma este año, se impuso con bastante seguridad. El húngaro realizó otro gran esfuerzo para derrotar a Fritz, que se considera uno de los mejores jugadores del circuito sobre hierba, aunque hoy no fue suficiente.
Fue un primer set interesante, ya que Fucsovics no sacó muy bien. Sólo tuvo un ace y cuatro dobles faltas, pero sólo perdió un punto con su primer saque. Un impresionante 14/15 sin un solo punto de break permitido. No hay nada mejor que eso, y gran parte de ello tuvo que ver con sus 13 golpes ganadores, el doble que Fritz (6).
En el segundo set, Fritz aumentó su agresividad con más golpes ganadores que Fucsovics, pero también cometió más errores no forzados. Ambos sacaron bastante bien, pero en los peloteos fue el húngaro quien estuvo mejor. Fritz se enfrentó a 5 puntos de ruptura y no pudo salvar ni uno de ellos. Eso fue más que suficiente para que Fucsovics se llevara el partido en dos sets, sobre todo porque salvó el único punto de ruptura al que se enfrentó.
Básicamente, es una victoria bastante sencilla. Jugó mejor en los peloteos, fue más preciso con sus tiros, jugó mejor en los puntos cruciales y logró mantener la calma incluso cuando su saque no funcionó como debía. Una derrota decepcionante para Fritz, que se pierde la semifinal.
Periodista y escritor en tenisaldia.es, donde tengo la suerte de trabajar junto a un extraordinario equipo de compañeros de diferentes lugares del mundo, y aprender cada día para ser mejor profesional. Como le dijo Apollo Creed a Rocky Balboa, 'No hay ningún mañana'. Desde que vi esa película intento aplicar esa frase como una valiosa lección de vida. Nacido y criado en las calles de Madrid, España, donde crecí viendo la pasión de Nadal, la elegancia de Federer y la determinación de Djokovic, y a los tres pelearse por ser el mejor tenista de la historia del tenis masculino, y a Serena Williams convertirse en una de las deportistas más grandes de todos los tiempos ¿qué más se necesita para amar este deporte?